D insomnios y somatizaciones

Si como xadres sólo queremos lo mejor para ellxs, su felicidad… Cómo puede ser que como hijxs no siempre lo sepamos… Algo falla en la comunicación… Lo veo y lo siento diariamente miles de veces, observando a lxs demxs y más duramente, si me observo a mi misma… Cómo puede ser que tengamos tan poco cuidado? Cómo no somos conscientes de la fuerza de la palabra y soltamos cada bala que podría matar… Que de hecho mata, que somatiza, sin hablar ya siquiera de todxs las generaciones de heridas heredadas… Pero es que para colmo luego resulta que no queremos ni ver ni oír ni hablar… Cerramos los ojos ante esas heridas que nos hicieron, siempre es preferible ir a ver al doctor, depositar en él la responsabilidad sobre nosotrxs mismxs y rezar para que atine con las prescripciones… Pero señores “los síntomas son palabras atrapadas en el cuerpo” (Pep Agut) y hasta que no las vomitemos, las cantemos, las lloremos y las asumamos nos seguirán bloqueando… En realidad estamos hechos para vivir todas estas “desgracias”… La vida es ese camino lleno de accidentes, pero si no nos responsabilizamos de nuestros dolores y de nuestra pena, con la misma fuerza e intensidad con la que tan bien asumimos nuestros logros, la estamos viviendo plenamente?
Me da que me repito cual disco rayado… Y seguiré con el tema que me tiene obsesionadilla…

Os dejo el link de biodecodificación…

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De miedos y cambios

Ya pasaron 5 años… y más… hoy ya vas solo con bici de pedales y escribes tu nombre y los de quienes quieres y me pides que te dicte para escribir riéndote de tus errores cuando los leo en voz alta… hoy tus garabatos tienen precisión y, de repente pintas sin salirte de la línea y me entra la nostalgia.

No es pena de que ya no seas mi bebé; adoro quién eres y que crezcas siendo tú mismo me honra. Y es que hoy mismo has escalado tan alto que casi me da un infarto. A mí, a la que llaman madre peligro por mi supuesta despreocupación. Y me ha entrado el instinto de intentar evitarte la caída y el logro… y luego me he excusado -mis miedos son míos y tú tienes que seguir lo que te llame desde dentro…

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Nacer, parir y renacer 3

Tenía la sensación de que me partía en dos; -”¿Cómo me abriré más aún?” pensé… -“Espera a que la contracción llegue al máximo y empuja entonces”. Eso hice… Recuerdo que esperaba el aro de fuego, incluso que Guillem comentó algo (pero no recuerdo qué) y que me sorprendió mucho la sensación, que no tenía nada que ver con lo que imaginaba… En algún momento oí utensilios y movimientos, Guillem preguntó si teníamos una mesita y una linterna -“Amor, la linterna del camping está encima del armario a mano derecha!!!” grité -“esta chica está en todo” dijo Guillem -“Es que no puedo desconectar”… También dije al oír el sonido metálico de los utensilios: “Guillem, ni se te ocurra rajarme, que te mato” (Luego Papá me comentó que cuando lo vió preparando los utensilios él le dijo lo mismo)…
Pues eso, aro de fuego, por fin, y Guillem diciendo que ahora tendría que empujar con más fuerza y yo no podía, me quedaba sin fuerzas, me daba la sensación que estaba atascado, que no me abría lo suficiente… No sé por qué siempre había pensado que mi expulsivo sería rápido, y el hecho de que fuera tan lento me desesperaba… También pensaba que con el reflejo de eyección el bebé caería de golpe y tampoco fue así… Rugía como una bestia, un rugido ronco (hasta entonces mis chillidos habían sido más bien agudos… como cuando llamo a mi perro en la montaña, pero estos empezaban a ser desgarrados).
-Mira, ya está coronando, tócalo, ya verás!!! Noté su cabeza caliente y mis labios estirados, tensos (pensé: “me va a desgarrar entera, me va a partir en 2”. El dolor entre la vagina y el ano era indescriptible… Ahora sí por fin me moría de ganas de empujar, pese al cansancio está claro que notar que la cabeza asomaba fue súper motivador… Empujé un par de veces sin ningún resultado (creo que las contracciones eran más espaciadas)… Esperé a la siguiente y por fin salió la cabeza (me embargó una emoción inmensa) -“Ya está la cabeza, ¿quieres cogerlo cuando salga?” -No, mi amor cógelo tú, yo no puedo… (ya me costaba aguantarme de rodillas con una mano sobre la pila de almohadas y la otra en la vagina). Una contracción más y noté como se escurría entero, húmedo y caliente con un olor dulce que lo embriagaba todo… Levanté una pierna y me lo pasaron, no sé ni cómo me tumbé de espaldas con mi Bebé entre mi brazo y mi barriga, boca abajo, roncando sus primeras respiraciones tras 2 pequeños rugidos… Vi el panorama; Papá a mi lado con cara de puro amor, Doula y Mamush en la puerta de la habitación hechas de pura emoción y empatía, Mamush llorando a lágrima viva y supe que pensaba que Papush, me estremeció pensar en él…

Me quería subir a Bebé al pecho, pero el cordón era corto y no llegaba, Papá y yo lo frotábamos en mi regazo, mientras él aprendía a respirar. Guillem me dijo que empujara y creo que le dije: -“Por qué?” -“Pues porque tienes que sacar la placenta” -“Ya saldrá…” -“No, tienes que sacarla ya”. Empezó a tirar del cordón y yo le ayudé empujando un poco, (aunque no tenía ninguna gana, ejhem) la placenta salió y la puso en mi regazo, yo subí a mi niño al pecho y enseguida se enganchó…

Me revisó: perfecta, no me había desgarrado lo más mínimo…

En pleno proceso 2

A la 13:00 llegó Guillem, y aunque yo le había dicho previamente que no quería tactos me dejé hacer por curiosidad, más que nada (¡qué daño! ¡Qué corte de rollo!); -“Muy bien, estás de preparto…” -(¡QUÉ!!! NO PUEDE SER) “No Guillem, si ya llevo muchas horas, ¿qué hago?” -“Lo estás haciendo muy bien, sigue así” -“pero si no puedo más…” dije entre lagrimas, -“Claro que sí mujer”… Mientras yo encajaba otra más chilla que te chilla notaba movimientos a mi alrededor… no podía pensar de lo que me aturdían mis propios gritos y el dolor se me mezclaban pensamientos y sentimientos de todo tipo y estaba del todo saturada; ensordecida, cegada de la tenue luz que habían usado no sé ya ni para qué… Recuerdo que le oí hablar con los demás -“Esta muy bien, yo me voy a comer algo, volveré a las 16:00”. Pensé; “nos ha mentido para que me lo tome con más calma, seguro que estoy de mucho más… a ver si cuando llega ya está el bebé fuera…” Las contracciones se me hicieron un poco más llevaderas un tiempo (supongo que pensé que si sólo era el principio no podían ser tan fuertes o que tal vez por el tacto se había frenado la cosa…). Pedí a Doula que me dejara a solas con Papá, que me estuvo dando ánimos y masajeando un ratín más y luego también le pedí a él que me dejara sola; necesitaba ordenar mi mente y volver a centrarme en el planeta parto… “Intentaré caminar” pensé… “pero sabía que no podría… empecé a reorganizar las almohadas en el borde… “Concéntrate, esto va como va, sí duele, pero Bebé y yo podemos hacerlo, tienes que ser fuerte… venga tu puedes llevarlas mejor” Efectivamente, las siguientes contracciones las llevé mucho mejor, algunas incluso en silencio!!! Descansaba entre una y otra y cambiaba de posturas; una arrodillada apretando con los brazos sobre las almohadas, la siguiente y unas cuantas de cuclillas con una nalga apoyada en la esquina de la cama, otras con una pierna arrodillada y la otra con el pié en el suelo… en un momento dado empecé a empujar entre una contracción y otra… no con mucha fuerza… notaba a mi Bebé pataleando, como un pececillo, notaba sus pies arriba y cómo su cabeza empezaba a presionar… “Tengo que ayudarte a bajar, dime cómo…”

A las 16:00 vuelve Guillem… el timbre… los oigo hablar y otra vez se me rompe el vínculo… aunque ya había vuelto a gritar desde hacia un rato… otro tacto, tumbarme sobre la espalda fue un suplicio, cuando ví que iban a encender la luz me tapé la cara con una toalla -“¡Eres un sádico!!!” le dije, a él pareció hacerle gracia… -“Muy bien, ¡ya estás de 4cm, ya queda lo más fácil!”, -¡Mentira, esto va a más y yo no aguanto!!! -“Tiene razón, ya a partir de ahora verás que va todo de corrido”, dice Doula, -“¡Mentirosos!” chillo, pensaba: “esto va a ser peor y no sé como aguantaremos…” En un momento oí que Guillem comentaba: -“Es escandalosa, pero trabaja bien”.

A las ? otro tacto (-“Guillem, no me toques!!! Cabr*n!!!”) -“Ya cuando quieras puedes empezar a empujar cuando te venga una contracción” (Si ya llevaba horas empujando, aunque no del mismo modo como lo hice en adelante)… Ahora sí que había llegado al límite, ya no podía más, estaba cansada y desesperada… no tenía fuerzas para empujar ni casi para aguantar de rodillas sobre la cama, pero cuando me rendía para caer de lado o apoyada sobre el pecho el dolor me obligaba a intentar mantener la posición… oí a Guillem comentando con los demás en el salón; -“Si quiere puede acabar ya mismo, pero esto va como va, cada mujer lleva su ritmo” -“NO PUEDOOOO!!!” respondí en plena contracción intentando empujar y luego pensé “en positivo: sí puedo, sí puedo, sí puedo, sí puedo…” A partir de aquí mis recuerdos son aún menos nítidos… pensaba: “cómo sabré cómo empujar” -“Voy a hacer caca!!!” -“No te preocupes por hacerte caca”. -“No me preocupa!!! Pero recógela Amor, por favor, no quiero que Bebé nazca y se la encuentre” Me pareció una conversación de lo más surrealista… -Gritas mucho pero empujas poco, pierdes mucha fuerza por la boca”. No sé ni lo que le respondí a eso, pero al parecer estaba de lo más locuaz y divertida, anda que escojo mis momentos para ponerme así…

D parto 1

A las 7:00 suena el despertador de Papá… yo ya estoy más bien desvelada… se despierta con un dolor muy fuerte en el pié; “¿qué hago?, ¿cómo voy a ir al trabajo, si no puedo andar?”… Se mete en Internet a investigar su dolencia (típico de él… decide que es una fistula plantar) y llama al jefe para decir que si va irá más tarde…
Yo mientras hago un pipí más de los incontables que llevo ya esta noche… me vuelvo a la cama… me doblo sobre el costado izquierdo y de repente noto como una uña rasgándome y el agua caliente que fluye entre mis piernas… “¡AMOR!”, llega cojeando del salón con cara de ¿qué he hecho? “Acabo de romper aguas” -“Vale voy a llamar a Guillem”… son las 8:05… (¿por qué se me ocurrió cenar tanto anoche?)

Yo ya había visto que las aguas eran claras, olían bien y llevaban el tapón mucoso disuelto al completo dentro… pero a Papá no le gustaba el tema del tapón mucoso (por el color marronoso) y quería llamar a Guillem ya… yo prefería esperar un poco, pero él llamó igual (la verdad es que Guillem dijo que le llamáramos en caso de que: sangrara, tuviera contracciones rítmicas e intensas, rompiera aguas (y unas cuantas tesituras que ya no recuerdo)… Mientras yo quitaba las sábanas y ponía un hule sobre el colchón y unas sábanas viejísimas que ya tenía elegidas para la ocasión… Después de hablar con Guillem Papá parece desconcertado: “dice que el parto debería empezar en las próximas 24 horas, ¿cómo vas de contracciones?” -“Voy teniendo, como siempre a estas horas… no te preocupes, ves haciendo, yo me voy a meter en la bañera con una infusión de hierba luisa” -“Vale, te preparo la infusión”…

La bañera empezó muy bien… la tenue luz de las velas creaba un ambiente de lo más romántico y pese al empacho la infusión no pareció sentarme mal del todo, y metimos en el agua más infusión… el olor que lo inundaba todo me ayudaba a relajarme tras la tensión inicial (no estaba preparada ni muchísimo menos, aunque era mi FPP no me lo esperaba, aún quería unos días más de tregua)… pero en seguida las contracciones empezaron a ser más fuertes, y pese a que me relajaba entre una y otra y el agua me sentaba muy bien me costaban mucho de encajar; mi bañera es pequeñita y ofrecía poca movilidad, así que me conformaba con acompañarlas con mi voz con un “ahhhh” que poco a poco se fue convirtiendo en chillido… Mientras Papá iba haciendo llamadas; a Doula, a Mamush, otra vez a Guillem: -“es normal que vaya teniendo contracciones, pero hasta que no sean rítmicas e intensas no esta de parto”.

No duré ni media hora en la bañera, decidí ir a probar con la pelota de dilatación, pero en cuanto me senté encima la presión empezó a ser insoportable, y cuando llegó la siguiente contracción salí disparada hacia la habitación… Me encontraba fatal, me ponía la chilaba que había escogido para la ocasión y no soportaba su tacto, me la quitaba y tenía frío… Además tenía muchas arcadas; cogí la basurita de la habitación del peque y vomité la infusión, me quedé con ganas de vomitar más pero no podía… tenía sueño, pero no me podía dormir, y las contracciones estirada eran insoportables… Papá trajo agua y Acuarius; bebí un trago que me sentó fatal para intentar quitarme el mal sabor de boca, pero se acentuaron las arcadas…Me traía loca que eran de lo más irregulares tanto en tiempos como en intensidad… “si estas son las previas, ¿cómo voy a aguantar las “de Verdad”? NO PIENSES”.

Me vuelvo a la bañera, ese siempre ha sido mi reducto de paz…

Hacia las 11 llegó Doula: -“¿Cómo vas?” -“Peor de lo que me esperaba, estoy cansada y empachada y gritar es lo único que me alivia cuando llegan las contracciones” -“Pues grita, no te preocupes” Se quedó sentada en el suelo del cuarto de baño en silencio, escuchando y apoyando mis gritos… Papá iba trayendo más infusión de hierba luisa para recalentar el agua que nunca me parecía demasiado caliente… Tipo 11:30 llegó Mamush, siempre muy precavida y respetuosa -“¿Puedo pasar?” -“¡Mamush! Esto no es como yo esperaba…” -“Y ¿qué querías cariño, un parto orgásmico?” -“Pues no hubiese estado mal…” -“No te preocupes, mi vida, todo pasa, puede parecer insoportable, pero se soporta, y se olvida pronto, el dolor se olvida muy rápido… concéntrate en respirar hacia el dolor, disolverlo, respira tranquila, intenta relajarte”… Pero yo era incapaz de concentrarme en nada, ni siquiera era capaz de entrar en el mundo zen o en el planeta parto… casi ni podía dejar de chillar entre una contracción y otra… decidí salir de la bañera, tal vez si me movía, caminaba o volvía a intentar el fitball… Me secaron y apenas me arrastré cargando con un montón de toallas y envuelta en mi albornoz hasta el borde de la cama, donde me arrodillé para intentar encajar la siguiente… “AHHHH!!!!” “Mamush, vete, no me gusta que me veas sufrir así, veo que lo pasas mal…” (no sé si me dijo algo antes de irse, pobre…). Doula y Papá se quedaron, acariciándome mientras yo me movía como poseída, de rodillas y entre contracción y contracción apilaba todas las almohadas para apoyar los brazos y la cara sobre la pila… “No sé qué hacer?” sollocé cuando acabó una “no sé cuanto más aguantaré!” -“¿quieres ir al hospital?” -“No!!! Allí sería peor, además no puedo ni moverme, no llegaría ni a la puerta…” -“Bueno, pronto llegará Guillem…” Y así seguí encajando contracciones, en un momento dado entre gritos y chillidos empecé a lamentarme también entre una contracción y otra: “AY, AY, AY, AY…”, “¡¿por qué, por qué yo, por qué me pasa esto?!”, incluso rezaba: “Ayúdame Dios mío, por favor…” o decía: “qué hemos hecho nosotras para que nos hagas pasar por esto”… Ya estaba de pleno en el Aquí y Ahora; en mi mundo del parto…

Tu llegada…

Ya tienes 22 meses… Ya tengo que terminar el relato de tu nacimiento…
He intentado escribirlo muchas veces…

Mi segundo parto, tu nacimiento, tan diferente del primero… Desde el principio intenté quitarme expectativas y comparaciones, pero… Fue muy difícil… Por eso este relato de tu nacimiento, único y mágico, que es mi segundo parto quiero que sea para ti, mi niña, mi amor, para que lo guardes y lo tengas…

Incluso negándome a crear expectativas ya tenía claro desde antes del embarazo siquiera que este parto sería muy diferente del primero… Me pregunto si si tuviese un 3er parto sería capaz de eliminar esas expectativas tan nocivas… Tan peligrosas… Pues eso, este sería más rápido, más intenso, más… Controlado? Si, creo que control es la palabra… Uno de mis mayores defectos es el querer controlarlo todo. Pero el destino, la vida, la felicidad ni pueden ni deben ser controlados…

Viví este embarazo como una montaña rusa de sentimientos que no era capaz de sostener. Con perspectiva seguro que nos acabaremos riendo del pánico que tenía a destronar a mi pequeño… Siempre creí que mis embarazos serían como los de mi madre: “Perfectos” ni una náusea, ni un malestar… El de A. tuve náuseas la primera semana después de enterarme… Contigo casi 5 meses y cuando se acabaron las náuseas tuve ciática y la tensión muy baja…Me notaba floja y falta de energías. Con la manita de mi pequeño sobre mi hombro mientras vomitaba pensaba: “dónde me he metido y cómo saldremos de esta?” Y cada vez que nos subíamos al metro o al bus me preguntaba: “Mamá, estás maleada?” El mareo era de lejos el tema del que más hablaba, el pobre mío.

He tardado mucho tiempo en entender el por qué de tantas náuseas y de las bajadas de tensión (ataques de pánico encubiertos) que me dejaban ko en el sofá antes de salir de casa (“cómo llegaremos al cole si no puedo ni darle el desayuno?”)

A medida que se iba acercando la FPP me iban entrando ganas de conocerte. Me daba pena no disfrutar de esa bella barriga lo suficiente, y querer sacarte de mi tan pronto. Pero me sentía realmente saturada y débil. Incluso temía no poder parirte en casa como a Adlai (miedo que no conté a nadie…). Decidí que tenía que cambiar el chip y me cuidé todo lo que pude. Cenaba sopa de miso todas las noches y tomaba hierro y guardaba un regaliz para cuando me bajaba la presión. Más de una mañana pedí en algún bar un cubito de hielo que me colocaba en la coleta para poder seguir ruta).

Tenía mis deseos muy claros e intenté alejar de mi mente mis expectativas a medida que iba pasando el tiempo. La FPP era el 7 de octubre, y en agosto corté la lactancia de Adlai por la agitación de la lactancia y porque las contracciones me resultaban muy intensas. Temía ponerme de parto lejos de casa, en pleno verano… Y el temor a que llegaras antes de tiempo se mantuvo hasta que… Se pasó y llegó el 2 de octubre… Y sentía tu llegada inminente. Avisé en el trabajo que no volvería hasta que llegaras; que los tendría al corriente. Y cada día preparaba a A: “Puede que esta noche llegue la hermanita, quieres que salga ya?” y él decía “helmanita! Salga ya!”

Como con A. llevaba con contracciones de Braxton Hicks desde la semana 24, y poco a poco se iban haciendo más intensas incluso dolorosas, por lo que sentía tu llegada cerca. Y me da pena ahora cuando pienso en las ganas que tenía de que salieras ya, con lo bien que debías estar allí dentro.
A. nació el día de su FPP (cuando yo deseaba un embarazo larguísimo de 42 semanas de auto complacencia) por lo que no tuve que tragar con amigos y familiares y los comentarios bien intencionados (aunque fueran muy respetuosos al verme a mí con tantas ganas intentaban animar).

El jueves 9 por la noche las contracciones empezaron a ser más intensas, siempre muy irregulares pero intensas. Decidimos llamar a Imma y cuando se presentó se pararon del todo (tal vez en parte porque al oír la puerta A. me llamó y aunque se volvió a dormir enseguida con D. no volvieron. Estuvimos una hora esperando mientras charlábamos. Mamush se había quedado a dormir y se llevó a A. al cole y yo me quedé durmiendo. Creo que no he dormido tanto como en tu preparto… Salía a caminar y dormía… Intentaba no alejar a la gente de mi, sobretodo no a A. Pero hacía días que yo ya no era yo… Estaba contigo, en mi útero en mi corazón, en mi cuerpo y también en las más oscuras cuevas de mi psique. Contracciones de día , de noche y caminando y durmiendo… Intensas pero nunca rítmicas…

Creo que Imma dijo que yo necesitaba saber que le daría tiempo a llegar, que estarían allí conmigo… No sé si era eso y/o que realmente tenía una lucha interna con el destrone de A. y la llegada de una niña, un nuevo espejo que no podía ni quería ver… No estaba preparada. Y lo peor es que no me perdonaba no estarlo… Yo que como tantas tenía tan claro cómo ser la madre perfecta. No lo era, no podía con tu carga y menos aún con la mía…

Domingo 12 tomamos un brunch abajo de casa con amigos reaparecidos… Con A. me empaché la noche antes del parto con una quiche medio cruda y juré que eso no me volvería a pasar… Esta vez el empacho fue más leve y exquisito… Pensé me da igual volver a parir empachada con tal de que nazcas hoy (bueno, mejor a las 00 del 13 puestos a elegir… (Aunque en el maldito libro de los cumpleaños hablan muy mal de los nacidos el 13 de octubre ya hasta eso me daba igual).

Las contracciones volvieron a subir en intensidad (“más?”)… Yo bastante descansada físicamente pero descompuesta psicológicamente (si me hubiera pasado algo así en el primero creo que hubiera corrido a suplicar una kristeller… Pensándolo ahora veo como tu llegada me ha hecho crecer; dejar de juzgar, dejar de pretender, dejar de intentar forzar… Y volvimos a llamar a Imma… Otra vez la puerta y A. “Mami?” Y otra vez se para todo. Yo llamaba a las contracciones… Las forzaba incluso… Pero se paraban… Otra charla nocturna con Imma y otra vez se marchó Imma, y yo frustrada pero resignada… Y te sentía allí, queriendo quedarte en mí o queriendo salir ya… y yo sin poder permitirlo y me atormentaba con eso… “Sal ya pequeña, no puedo más…”
Antes de irse a dormir le dije a D. que no fuera a trabajar el lunes “Ya falté el viernes”.

Me río recordando la expresión de su cara al ver la mía cuando me decía eso. Y aún así se despertó pronto para tantear… “Tú llevas al niño al cole y te vuelves” mi madre iría a recogerlo y yo… a seguir pasando las incontables horas… Es raro porque en realidad estaba tranquila; desesperada pero tranquila… Y seguían intensas pero dándome descansos para picotear y dormitar… De salir a caminar ya nada…
Fíjate que se me había pasado el empacho… Ahora lo pienso y digo: un parto descansado, tranquilo y maravilloso y sin embargo no supe disfrutarlo como merecía… Otra gran lección.

Pues hacía las 14 creo que se puso muuuuy fuerte la cosa ya… Y a las 14:45 le dije a Dani “vuelve a llamar a Imma; aunque sea para que esto se pare!” llegó rapidísima y al oírme desde el portón le dijo a Dani que está vez sí que sí… Y dispuso todo súper metódica y organizadamente (que envidia de mujer, y qué tranquilidad me daba tenerla allí). Dani llamó a mi madre para que llevara al niño al parque (por un lado quería tenerlo conmigo y por otro no podía gestionarlo, eran demasiadas cosas para mi neocortex hiperactivo…

Quería saber cómo estaba la cosa… Imma me propuso una auto exploración… Estabas cerca; con mi dedo corazón notaba tu cabeza ya en la segunda falange… Eso es muy cerca… Al cabo de un rato me hice otra y ya no llegaba (te habías vuelto a meter!?)
También se pusieron a inflar y llenar la bañera… Y yo loca por entrar… Qué ironía que te estuve intentando sacar desde el 2 y el 13, con tal de entrar en la bañera te aguanté un ratito más… “Ya? Quiero entraaahhahahahahhar!!!” -“Sólo un poquito más” respondía Imma con parsimonia. Me abrazaba y me daba paz y se me iba el dolor con sus masajes… Qué mágica mujer. En un momento llegó una amiga fotógrafa… Me encontró en la bañera… Chillando… No quería chillar me ensordecía no quería descontrolar… Pero quería que pasara ya…. “Quiero que salgaaaaaaaahhhah” -“acompáñala” -“si yo la acompaño pero que salga yaaaaaaahahahha”…
“Es demasiado, demasiada intensidad no puedo” – “Claro que puedes, lo estás haciendo”.

Ya no sé si estas conversaciones eran reales o imaginadas ya no puedo sentir esa intensidad aunque sí queda un recuerdo muscular y de conciencia… Recuerdo abrazos y la frente de Dani en mi frente y unas ganas de llorar tremendas… Sé que me movía mucho dentro del agua y me arrodillé y puse mi mano al notar que empezabas a salir. Cuando salió la cabeza noté que aún estabas en la bolsa… me giré y recibí la siguiente contracción… Y cuando abrí los ojos estabas allí Imma te desveló (quitó el velo de la placenta) y yo te quité la vuelta de cordón de alrededor del cuello súper rápida e instintivamente.

Esa sensación tan increíble me estremece siempre que la recuerdo… Mi bebé! El agua caliente, el final del principio… Tú tan resbaladiza, llena de vermix y pastosa… Y empezaste a llorar desconsolada. Recuerdo que pensé que dejaría que treparas a la teta… Pero fue oírte llorar y te puse la teta en la boca y seguías llorando desconsolada y yo pensaba o te decía:”L. ya estás aquí mi amor, te quiero, lo siento, necesitaba que salieras ya”. “Lo sé el mundo es terrible y extraño, pero estoy aquí contigo, toma teta bebé, estoy aquí”. Y tú llora que te llora… Se me hizo eterno… Cagaste ese meconio mágico en la bañera y te calmaste por fin… Comenzaste a mamar mi niña de tu teta (la izquierda) y te sentía tan cerca de mi corazón.

Nos taparon con toallas en la bañera y muy pronto llegaron los entuertos: “Más contracciones?, ahora no! Quiero disfrutar de mi bebé… Ya no recuerdo cómo salí contigo en brazos aún con la placenta dentro para alumbrarla en la cama. Imma me decía: “Mira a tu bebé, mira qué preciosa” y yo lloraba: “Más dolor ahora no!”
La placenta salió e Imma la inspeccionó frente a nosotros; perfecta… Luego llegaron A. con Mamush. Tan tierno ese primer encuentro; A. indeciso y emocionado (“quieres conocer a la bebé?” -“si, no: no sabo”) en cuanto te vio se derritió y nosotr@s con él…

Luego nos trajeron un batido riquísimo que me bebí y A. probó encantado.
Siguieron unos pocos días sin reloj, adaptándonos muy bien cuidados…

No recuerdo mucho más, ya hace tanto. Pero sí sé que lo que viví lo viví como tocaba. Y que recuerdo tu nacimiento con amor, alegría y mucho agradecimiento, a tod@s l@s que me acompañaron y sobretodo a ti; mi pequeña gran maestra. TE QUIERO.

PRÓXIMA CHARLA GRATUITA: MIÉRCOLES 8 DE ABRIL 17:30

El próximo 8 de abril… recién llegada de unas esperadísimas míni vacaciones en familia daré una charla de Baby-signos y comunicación emocional en DeTela (Carrer Pere Serafí 7).
Quedáis invitades (he decidido a partir de ahora usar la e para el neutro;
vosotras y vosotros: vosotres… ¿Qué os parece?).
No olvidéis que es imprescindible reservar plaza en dvidamente@gmail.com o en DeTela.
Os esperamos!